Alguna vez has intentado dar con una piedra a un pájaro?
Difícil, ¿verdad? No tanto si pudiéramos darnos cuenta, de lo complicado que podría llegar a ser si no tuviéramos desarrollada una capacidad innata: matemática intuitiva.
En el simple hecho de calcular la trayectoria del pájaro y la piedra, influyen asombrosamente una serie de conocimientos sobre física universal; ya que en segundos somos capaces de calcular y visualizar una parábola perfecta: fuerza de gravedad, rozamiento y velocidad son factores que manejamos habitualmente, (dentro del ya más que asimilado mundo actual) por nuestra intuición, esta, supeditada al tiempo y al espacio.
¿Qué consecuencia tiene esta capacidad en nuestros sentidos, la entendemos a través de la experiencia y nos dota de entendimiento, o es en sí misma universal y no parte del conocimiento a posteriori? ¿Esta nuestro cuerpo físico limitando las posibles soluciones del conocimiento intuitivo? ¿Es fruto de las leyes del Universo, y en consecuencia una más que considerable base científica?
Demostrar esta capacidad científicamente, es como demostrar el tiempo o el espacio- Dios-. Hasta ahora es sólo un concepto abstracto, la metafísica, seria en una primera instancia el origen al tratar el tema.
Sin embargo, para mi existe una duda más que razonable, en cuanto que en el desarrollo de la historia, mediante la ciencia, no hace más que definir posibles soluciones a hechos o acontecimientos basándose en unas premisas tan cuestionables como el espacio-tiempo, éste tan abstracto, como cualquier estudio sobre el alma.
Ya que las leyes de la física pasan a formar parte de sí mismas, en cuanto ellas se explican, al apoyarse en elementos tales como tiempo y espacio, conceptos sin los cuales no cabría tema de estudio y no podrían darse sentido a tales leyes.
La física, a través del conocimiento científico, nos aporta información del Universo que rodea nuestros confusos (o no tan confusos), sentidos, infiriendo una realidad basada en el conocimiento de una experiencia latente y demostrable analíticamente.
Si demostramos que la punta de la pirámide existe, estamos demostrando irremediablemente que existe su base.
Lo que no podemos explicar, es, como es su base lo mismo, es una línea o la misma punta.
He ahí el error de basarlo todo como verdadero, mediante el conocimiento científico cada vez tengo más clara la idea, además gracias a Kant me me va a ser más fácil que se entienda mi idea.
Si demostramos que la punta de la pirámide existe, estamos demostrando irremediablemente que existe su base.
Un científico pensaría en una base cuadrangular o lo rebatiría sin más, al no haberse podido demostrar la existencia de la base.
Este silogismo, lo único que nos aporta es información y conocimiento, lo único que es cierto es que estamos demostrando que existe la punta, la base puede ser la misma punta de la pirámide, o incluso una línea, pero no podemos demostrarlo. Es una fórmula de conocimiento irracional, que paradójicamente nos informa de su existencia dada su condición “física”, explicable pero no demostrarse.
Si entendemos de la misma manera que la intuición existe como algo innato al individuo, sin que podamos demostrar su base, pues es esta, irremediablemente el tiempo y el espacio, no podríamos demostrarla. Es lo único que puede asemejarlo a la ciencia, los dos basan sus conocimientos irrefutables al Universo, ya que la intuición no parte de un periodo determinado en el espacio, pero sí en el tiempo, pues es inherente a la condición humana. El espacio, es el que le proporciona las características matemáticas intuitivas a este conocimiento, ya que éste, se rige por las mismas leyes de la física que la caída de una manzana, algo demostrable.
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